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Fandango Baqueira
Restaurante
EL FLOW DE MONTAÑA
Fandango Baqueira se sitúa en Salardú, a pocos kilómetros de la estación de esquí de Baqueira Beret, en el corazón del Valle de Arán. El edificio —una gran casona de piedra reconvertida— combina madera, piedra y tejidos cálidos, creando un ambiente acogedor, íntimo y con un estilo rústico-chic propio de un refugio de montaña. Por dentro, las chimeneas, la iluminación cuidada y los materiales nobles contribuyen a una sensación de confort invernal, ideal tras un día de nieve o montaña. Su terraza con vistas al pueblo añade un aire distinto: relajado, social, ideal para el “apres-ski” o un tardeo tranquilo.
La propuesta gastronómica está muy ligada al entorno: predominan los guisos, las carnes y pescados a la brasa, las verduras de temporada y —uno de sus grandes focos— los arroces.
Entre sus platos destacados encontrarás:
- La brasa abarca desde carnes, como chuletones de vaca madurada a Pescados y elaboraciones de brasa fina: rodaballo, lubinas, pescado de mercado… siempre acompañado de verduras o ingredientes de temporada.
- Guisos tradicionales con toques de cocina francesa —como lentejas con foie o sopa de cebolla gratinada— mostrando esa fusión montaña-clásica.
- Arroces: hay arroces que se han convertido en emblemáticos, los secos como el arroz de chuletón con pimientos o el arroz “rojo” de carabineros y el meloso de montaña en invierno.
- Para quienes buscan algo más informal o para compartir (ideal tras esquiar o en un tardeo), ofrecen platos como croquetas cremosas, embutidos o quesos locales, perfectos para arrancar o acompañar una copa.
- Postres caseros que ponen el broche dulce final, tras una comida o cena generosa.
En general, la carta es variada y flexible, pensada tanto para comensales con apetito de chef como para quienes prefieren una experiencia más relajada, informal o social.
Uno de los aspectos que distingue a Fandango Baqueira es su apuesta por el ocio y la vida social: música en directo, sesiones de DJs, catas, noches temáticas, maridajes… la idea es que el restaurante se transforme en un espacio vivaz, festivo, ideal para socializar —porque “fandanguear” no es solo comer, es vivir una experiencia.
En invierno, tras un día de esquí, se convierte en el “place to be” del valle, pionero de los tardeos de la zona: gente con botas de montaña, esquiadores, grupos de amigos, familias… todos reunidos por la comida, la calidez del interior, la chimenea y ese ambiente post-pista relajado.
En verano, con la terraza activa y eventos al aire libre, adquiere un aire distinto: más calmado, pero igualmente vibrante —perfecto para un tardeo con amigos, comida tranquila o cena seguida de copas y buena música.